
Te queda muy poco tiempo; tan solo un suspiro y yo solo sueño con tu partida.
Tu adios vendrá plagado de fiesta, de luces y risas; de brindis y besos,total felicidad; pero bien sabes- pues me conoces- que habrá una mirada que sombría te observe, irónica y desafiante, plagada de odio, rencor y amargura.
Trajiste con el frío invierno luces de colores, fuegos artificiales para hacer brillar mi cielo, suaves sedas para acariciar mi piel, pero tu venganza se gestaba lentamente, solo distraías mis ojos y mientras desnudabas el alma, la dejabas indefensa, sola.
Me perdí entre los días, las horas; fuí golondrina feliz entre floreados árboles, susurré al viento mis secretos y volé entre nubes de algodón.
Tú, mientras tanto, planeabas tu venganza, preparabas el cóctel de veneno e hiel, y al llegar el estío, me impregnaste de su esencia, convertiste parte de mi vida en hielo quebradizo, tan ruin y malvado como el zorro astuto que vigila a su presa.
Por eso, hoy te espero; paciente, con sorna. Tu adiós será inminente, tan solo unos días y quedarás relegado al olvido, encerrado en arcón viejo y desvencijado, cubierto de moho y de maldiciones.
No siento remordimiento; tú ya dejaste tu huella en mí; vivirá conmigo eternamente, despiadado y cruel legado el que dejas, maldito seas, maldito por siempre.