jueves, 11 de marzo de 2010

!SILENCIO!


¡Sssssss! Silencio.
No echéis a volar ni uno solo de los bellos suspiros que el corazón ilusionado crea a cada instante.
No roceis con amorosa intención las queridas arrugas del rostro forjadas en sufrimientos y noches de añorada compañía.
No dejéis escapar las huidizas miradas de las tristes retinas que soportan con resignación las idas y venidas de olas en el mar de la desesperación.
No busquéis el perdido consuelo en el tiempo y etéreo espacio, ni llameis a la cordura de las almas perdidas.
Cerrad los puños con inusitada fuerza cuando el dolor camine en la oscura vereda de vuestras ensoñaciones.
Apretad fuerte los ajados y resecos labios, amarga muestra del sufrimiento en llanto ahogado y contenido.
Volad con sumo cuidado y quietud entre el arco-iris de pueriles y atrayentes ilusiones nacidas y aún por nacer.

Porque el monstruo se ha dormido; cansado, exhausto, extenuado, rendido en el enérgico esfuerzo realizado, majestuoso por los crueles logros obtenidos.
Durmiendo; sí, pero siempre atento, hasta en el dulce sueño esperando atrapar a su inocente presa.
Corazones confiados, almas sin descanso ni paz, bulliciosas vidas que no dejan hueco ni estancia al deseo, solitaria tristeza en confiado rostro, amigo infiel de fingida sonrisa.
El que se alimenta de las ilusiones que forjan sonrisas, de la paz que borra del rostro la amarga huella del dolor, de la amistad comprendida y compartida en largas horas al arrullo de confidencias miles. El que convierte en miles de astillas el dulce sentido de la vida.

Por eso os pido; ¡Ssssssss! Silencio; el monstruo está dormido.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que la vida es así; llena de altibajos.Siempre hay un monstruo al acecho de nuestras vidas, obligandonos a estar en guardia para que no seguir alimentandolo. Pero esa lucha también forja nuestra alma, haciendonos más fuertes para que la próxima vez que abra los ojos no nos haga tanto daño. Pero, aprovechemos el momento de descanso, cuando nos vienen momentos dulces. Sólo con uno de éstos se llenan muchos huecos que han dejado los otros.
Enhorabuena Marimer!! desde que te sigo, cada vez expresas mejor esos sentimientos que llevas dentro y llegas mejor a la gente que te lee.
Un beso. C .

AnaLaprof dijo...

Alerta , siempre alerta...no dar nada por sentado, por entregado, por propio...ganar batallas con fuerza y constancia...confiad en nuestros sueños y en esos arcoiris...que los días nublados llegan solos...

Fuerza y besos, Merces.

marimer dijo...

Querido anónimo C.; uffff!!!!, sí, descansemos pero....¿alguien le vió la cara al monstruo?.
Tiene tantos rostros.....
Se viste de confianza, de amoroso sentimiento, transforma su maldad continuamente para poder engañar a las tiernas almas que en él depositan su vida.
Gracias por tus incondicionales visitas.
Un beso

marimer dijo...

Ay Ana; los sueños......tan queridos, tan ansiados, tan temidos...
Siempre buscamos el descanso en los sueños, el privilegio de vivir con intensidad las buscadas ilusiones que todos necesitamos en nuestras vidas.
Pero...¿y si el monstruo se coló en ellos?¿dónde iremos, pues?...
Besazos, amiga.

vifran dijo...

Los monstruos son fantasiosos. Existen en la mente, se sumergen en el pensamiento y solo cabe luchar desde el poder de ignorarlos. Pueden ser vencidos, seguro, o al menos reducidos a pequeños fragmentos fantasmagóricos y esporádicos. Lo que sí es cierto, creo, es que jamás debemos alimentarlos para dar gloria y honor a su existencia.
Un saludo

marimer dijo...

Hola vifran, gracias por tu comentario, si no estoy equivocada el primero en mi blog....
No solo existen los monstruos en la mente; eso creemos, es su temible juego; vivir en la oscuridad, beber del anonimato, sorprender con auténtica maldad al confiado.
Me alegro que pienses así, pues quizás su rostro nunca quedó impreso en tu pupila, ni su cruel garra hizo trizas la ilusión inocente de tu alma.
Me haces creer que aún existe esperanza en los tiernos brotes del renacido corazón.
Saludos

vifran dijo...

Todos tenemos nuestros monstruos que, con sus garras, se aferran a tu alma y, aún queriéndolo, no se van. Pero es fácil vencerlos ignorándolos.

marimer dijo...

Hola Vifran: me alegro que poseas esa fortaleza de espíritu pero piensa que no todas las personas son como tú.
Lo dicho; que me alegro por ti.
Saludos