domingo, 23 de agosto de 2009

MIENTRAS DUERMES...

Sentada, en silencio envolvente, observo extasiada como el dulce sueño te lleva en sus brazos, adentrándote en espacios privados y únicos en los que Morfeo reina a su antojo y voluntad y, ante la paz del momento, se agolpan en mi mente tus recuerdos de niño, tus "grandes batallas", vivencias narradas a lo largo de los años que juntos compartimos en charlas inolvidables, tardes placenteras y noches sin final.

Las grandes "proezas", que tú me contabas, peinaban sonrisas en éste mi rostro y, año tras año, forjaban las redes de este amor, dibujando a su paso pequeñas arrugas y canas, esculpiendo nuestros rostros con gubia amorosa y manos de dioses; testigos perennes de un amor completo.

Vuelven a mi mente, susurrantes, los amaneceres, que traen consigo días eternos y tu rostro, con cara de pocos amigos, que al contacto del reflejo en húmedo espejo, desafía la cortesía aprendida con los años.

Vuelven tus sonrisas sinceras, que con gracia y donaire forman pequeñas arrugas en tus ojos melosos, provocando en mí carcajadas cómplices en momentos divertidos, ésos que solo tú y yo comprendemos. Miradas cómplices, entre multitudes, que expresan ideas solo entre los dos entendidas, arrancando sonrisas pícaras y alegres que los demás observan con ignorante asombro.

Buscando en el cofre de los sentimientos, también hallo tu rostro cansado, hastiado de tropiezos que la vida nos trae, vivencias negativas que en el corazón anidan, llenando de amargura los rincones de la mente que guarda con cansino existir dichas experiencias, esperando momentos oportunos de fortaleza para ser procesados.

Y, vuelven también, tus momentos alegres, tus logros conseguidos a base de esfuerzo, tesón y trabajo, que llenan de orgullo ésta, mi alma, pues comparten largos años vividos en el día a día de la ilusión.

Mirando absorta el tranquilo respirar, se dibujan en tu rostro gestos muy queridos, que solo yo conozco, que forman parte de tu vida pues se forjaron en momentos tristes, alegres, de angustia y puro placer e hicieron suyo tu cuerpo, tu cara, en secuencia cotidiana de ésta tu vida, que es la mía también. Movimientos y gestos rutinarios que te hacen ser único, con entidad propia, irrepetible para este corazón ardiente; gestos que yo amo pues forman parte de mi vida, de la tuya......

Recuerdos de noches largas, madrugadas eternas en que tu alma vuela dando forma a las vivencias que el día te trajo y en las que, en rincones oscuros, ocultos a las miradas curiosas, damos rienda suelta a la pasión, el cariño, el amor y la fantasía.

Recuerdo, como no puede ser de otra manera, tus tardes tranquilas, de cubata y despacho, derrochantes de sueños, música envolvente y teclas que, al ritmo de tus gráciles dedos, elevan al cielo ideas surgidas de la nada quedando plasmadas en ése tu mundo particular. Tardes de merecidos descansos, donde ésta, tu compañera que te adora, te observa ahora en silencio, recordando su vida, tu vida y disfrutando el momento con tu presencia.

Felices sueños, AMOR.

4 comentarios:

Walter Portilla dijo...

Me parece una idea excelente y muy ingeniosa de llegar a destino, Merces. Con palabras que se escapan del pensamiento y muy gráciles, como las manos de tu amado, se abren camino para hacerle una fiesta a sus sueños.
Te toca ahora, reposar a su lado y compartir su momento, departir juntos cuando les canta morfeo.
Un beso querida amiga.

marimer dijo...

Es muy dulce, querido walter, observar a tu amado cuando el sueño lo lleva a tierras desconocidas pues su rostro refleja la dulzura de la paz interior,ésa que los problemas cotidianos no nos permiten disfrutar muy a menudo.

Un beso, te espero por aquí.

Victoria dijo...

Ohhhh que cosas mas profundas escribe mi hermanita. Me encantan, sigue así.

marimer dijo...

Gracias, mi peque preferida; no sabía que te gustase la "poesía" pero, bueno, para mí es un orgullo tenerte por aquí.
Nos vemos, guapa
UN BESAZO